Dos personajes se enamoran, uno muere y el otro no; éste es el argumento de Bonsái, el debut narrativo del poeta y crítico literario Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975). La inteligencia del argumento incide en que es presentado desde el primer párrafo de la obra como un suicidio inesperado, como los buenos suicidios.
Flannery O´Connor estaba en contra del uso de las abstracciones en el lenguaje del narrador; es decir, hablar sobre los personajes en vez de hablar con los personajes. El narrador de Bonsái se ocupa en contradecir lo que pensaba la escritora norteamericana y, aunque su técnica detractora está al límite de lo que ella señala, no se ciñe ni un poco a la mediocridad que O´Connor hubiera observado en su manera de narrar.
La historia de Emilia y Julio está a caballo entre la nouvelle y el relato largo, porque no podría ser contada de otra manera en que la sugerencia de lo que continúa nos invada. Por esto “cuidar un bonsái es como escribir, piensa Julio”, pues los capítulos –las ramitas− de esta obra, son así, como el árbol que él cuida porque en su pequeña estructura se esconde una mayor, su vida con Emilia.
Un bonsái es la reproducción artística de un árbol en miniatura –síntesis de la vida; Bonsái también. En consecuencia, la libertad de la novela y la intensidad del cuento se conjugan para dar lugar a una pieza única de emulación vital: un bonsái que es Bonsái que es la melancolía de la vida atrapada con pocas palabras.
BONSÁI
Alejandro Zambra
Editorial Anagrama. España, 2006
94 páginas, 190 pesos.
Maporitos: si existe un acierto en esta página, además de la sobriedad, el contenido, el estilo, entre otros, es la inclusión de una serie de escritoras -y sus fotos-, lo cual da a su espacio un matiz de equidad. ¿Por qué los blogs son predominantemente masculinos? ¿No pedía Virginia Woolf una 'habitación propia'? Felicidades por su espacio. Ojalá lo sigan poblando cotidianamente.
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